Semana Santa. Sevilla
Semana Santa. Sevilla. Las miradas del amor.
Presentación del libro " Las miradas del amor" Gracias a los poetas: José María Blanco White, Gustavo Adolfo Bécquer, a los hermanos Machado, a Juan Ramón Jiménez, a Luís Cernuda, a Chaves Nogales, a Vicente Aleixandre, a Rafael Laffón, a Joaquín Romero Murube, a Chaves Nogales, a Juan Sierra, a Rafael Montesinos, a Vicente Tortajada; a Abelardo Linares; a Rogelio Reyes, a Miguel García Posada, a Julia Uceda, a Manuel Mantero, a Manuel García-Viñó... Gracias a los músicos: a Manuel de Falla, a Manuel López Farfán, a Manuel Font de Anta, a Vicente Gómez Zarzuela, a Manuel Pérez Tejera, a Pedro Gámez Laserna, a Pedro Braña...Gracias a los cantaores: a Antonio Chacón, a Pastora María Pavón "La Niña de los Peines", a Pepe Marchena, a Manolo Caracol, a José María Pérez Blanco " el Peregil" .... Gracias a los fotógrafos: a Juan José Serrano, a Luís Arena, a Ángel Gómez "Gelán"; a Pepe Arjona; a Manuel Ruesga Bono, a Jesús Martín Cartaya, a Emilio Sáenz ... Gracias a los escultores: a Martínez Montañés, a Juan de Mesa, a Pedro Roldán, a La Roldana, a Juan de Astorga, a Castillo Lastrucci, a Luís Ortega Bru...Gracias a los pintores: a Fco Pacheco, a Velázquez, a Zurbarán, a Murillo, a Valdés Leal, a Valeriano Bécquer, a García Ramos, a Gonzalo Bilbao, a Carmen Laffón, a Pepi Sánchez ....Gracias a nuestros abuelos, a nuestros padres. Gracias a los que están y no están. Gracias a ellos somos hijos de sus letras, de su música, de la arquitectura de sus palabras, de las imágenes escritas de sus versos. Gracias por hacer de esta vida y de este mundo un lugar hermoso para vivir. Gracias, por saber de dónde nace uno, de que arcilla estamos hechos y que manos nos moldearon somos todos iguales ante la vida. Sabe el hombre que no es nadie sin el otro, sabe el hombre que nadie es nadie sin el prójimo. El libro que hoy presentamos está realizado con algo de paciencia, una pizca de amor y sal, y algo de tinta de sangre derramada por las hojas en blanco de los sueños, por las páginas de la ilusión y de la quimera. Esta obra fue fraguándose poco a poco, lentamente, hace ya casi dos años, al calor de una hoguera, al calor humano de una casa, de nombre Tertulia Los Mercuriales. Recuerdo como cada uno de ellos, de sus integrantes, fue repartiendo el cartel de la presentación de: “Las miradas del amor: un recorrido fotográfico y literario por la Semana Santa de Sevilla”, por sus escuelas, por sus centros de trabajos; por bares, fruterías, carnicerías, pescaderías, quioscos de prensa de sus barrios... Luego llegaron Víctor Jiménez, Enrique Barrero, Jesús Tortajada que con sus conocimientos, entrega e ilusión nos animaron para seguir con este proyecto; y a María Sanz que nos recomendó, hace apenas un año, al editor José María Toro quien nos abrió su puerta gentilmente. Pero antes de llegar a este día, a este presente, muchos portones se cerraron, muchos obstáculos en el camino que sortear. Cuántas noches sin dormir, sin entender el porqué de sus negativas. Pero contra la adversidad y el contratiempo, la esperanza; ante el no, el si; ante la desánimo, la confianza; ante la omisión, la constancia; ante el silencio, la palabra, el verso, el poema; ante la apatía, el esfuerzo para que algún día alguien pudiera conocer el sentido y propósito de este libro, al menos uno de ellos, que no es otro que dar a conocer a Sevilla las voces vivas de sus poetas olvidados. Cuatro generaciones de poetas se reúnen en este libro, cuatro generaciones, “casi ná” , más de medio siglo de poesía. En este olvido voluntario o involuntario recobra aún con más fuerza y sentido el poema de Luís Cernuda, precisamente en este año que se conmemora el quincuagésimo aniversario de su muerte. No me queréis, lo sé, y que os molesta Cuanto escribo. ¿Os molesta? Os ofende. ¿Culpa mía tal vez o es de vosotros? Porque no es la persona y su leyenda Lo que ahí, allegados a mí, atrás os vuelve. Mozo, bien mozo era, cuando no había brotado Leyenda alguna, caísteis sobre un libro Primerizo lo mismo que su autor: yo, mi primer libro. Algo os ofende, porque sí, en el hombre y su tarea. Insisto, cuatro generaciones de poetas “casi ná”. Muchos de ellos forman parte de la historia literaria de Sevilla, historia viva del presente olvidado: Antonio Murciano, Aquilino Duque, Fernando Ortiz, Joaquín Caro Romero, Jacobo Cortines. Hablar de ellos es como hacer una tesis doctoral, y mejor que escribir una tesis de sus obras es leer sus libros, porque el saber no ocupa lugar y que cada cual saque sus propias conclusiones. Y entre este elenco de poetas vienen con voz propia , fuerte y firme María Sanz, Víctor Jiménez, Antonio García Barbeito, Jesús Tortajada, Enrique Baltanás, Antonio Rivero Taravillo, Juan Lamillar, Enrique Barrero Rodríguez, Juan José Espinosa, y el fotógrafo Antonio del Junco, que dan continuidad a la voz y a la imagen de Bécquer. Además Jesús Beades, Pablo Moreno Prieto, Alicia Jurado, y los más jóvenes Gonzalo Gragera, Rafael Peralta Revuelta, y el compositor Óscar Paredes Grau. Entre todos ellos suman muchos premios literarios nacionales, internacionales, reconocimientos ganados al ritmo del tiempo que pasa y deja huella. Y de Los Mercuriales, ¿no habla usted?, se preguntarán. Si, pero... ¡Ay! Hablar de Los Mercuriales es como hablar de mi familia; de mis padres, de mis hermanos, de mi esposa e hijas; o hablar de mi otra familia, Númenor, de los encuentros de poesía de otoño en el Real Alcázar de Sevilla. Y allí, en el Salón del Almirantazgo: Fidel Villegas, José Julio Cabanillas, Carmelo Guillén Acosta, Rafael Adolfo Téllez, José Mateos, los hermanos García-Maíquez... Hablar, escribir sobre la familia cuesta trabajo, y algunas lágrimas se escapan cuando echo la vista atrás, y si me lo permiten, guardar para mi quiero, al menos este día, todo y cuando en privado quiero decir a ellos. Las miradas del amor no pretende dar respuesta a nadie, ni a nada, sólo es una perspectiva más, una mirada de cómo se vive la Semana Santa de Sevilla. Una mirada que no busca suplantar, ni restar, ni quitar, sino sumar, hacer ver que la poesía al igual que la Semana Santa no es de nadie, ni pertenece a nadie; que nace , vive, y muere por y para el pueblo; y que cada uno de nosotros desde su creencia o su agnosticismo, desde su fe o desde su ausencia, somos hijos de una misma ciudad, de un mismo idioma, y este idioma no es otro que el Amor. Amor para combatir el desamor, porque sin amor “somos una campana que resuena o un platillo que retiñe”, escribe San Pablo en su carta a Los Corintios, o cuando canta el poeta “ No es el amor quien muere,/ somos nosotros mismos.” Nadie es mejor que nadie. Nadie está en posesión de la verdad absoluta. “Nada es lo que parece”. Quiero decir que “ Las miradas del amor” no es un libro hecho y escrito por Ramón Simón. No, no soy quien debería estar aquí en esta mesa sentado. Como he dicho anteriormente, hay nombre propios, poetas con más saber que el mío. Yo sólo soy uno entre tantos que intenta aprender de ellos, de los poetas, de sus versos. “Soy un grano de arena en el desierto,/ un cero descosido de la nada” . “Las miradas del amor” es una obra de ellos, de los poetas, yo tan solo aporto algo de amor a la poesía, unos pocos versos, y algunas fotografías que acompañan sus poemas. Poesía escrita con mayúscula. Yo sólo soy un instrumento de su música. Por otra parte, esta obra cumple otra misión tan importa como la primera. Y esta misión no es otra que la de dar a conocer el carácter humanista y filantrópico tan ligado a la poesía, a las artes, a la cultura europea desde que el hombre es "homo sapiens". Los beneficios de los derechos de autor van destinado al proyecto “Esperanza y vida”. ¡“ Esperanza y vida”, qué nombre más hermoso para un libro, para un poema, para un verso! “Esperanza y vida” tan necesarias en estos tiempos que vivimos en los que suceden a diario los escándalos de corrupción de los políticos, de la banca..; mientras a nuestras familias le cuesta sangre, sudor y lágrimas llegar a final de mes. “Esperanza y vida” es el proyecto que desde hace años trabaja, en silencio y con abnegación, la Hermandad de la O de Triana. “Esperanza y vida” para unas jóvenes mujeres gestantes en situación marginal con escasos recursos económicos para poder llevar adelante el normal desarrollo de su embarazo. “Esperanza y vida” para la mujer, para nuestras hijas, para nuestras madres, para quien nos dio de beber de su pecho la leche que nos permitió ver la primera luz del día, el primer ocaso de la tarde, la primera luna de Paresceve. Esperanza y vida “ para la Mujer que dio luz al Hijo del Hombre”. ¡“Esperanza y vida, qué nombre más hermoso para un proyecto que nace de la bondad , de la generosidad, de la humildad del hombre, de la caridad de un pueblo que tiene de nombre Triana! Por último, no he hablado de la música, o solo de refilón al principio, ni de la fotografía, dos artes que aparecen en el libro. Hay una sencilla razón, una explicación lógica, al menos para mi. Poesía es música, es pintura, fotografía, escultura, arquitectura, danza, cine... Y la casualidad se presenta cuando leo, hace escasos días, sobre un pensamiento que tengo -no exclusivo ni nuevo-, que coincide con el titular de un periódico sevillano “dos poetas en plenitud pictórica” refiriéndose a los pintores Carmen Laffón y Jordi Teixidor. Con ello quiero decir que todas las artes convergen en una sola y ninguna se entiende sin las otras. Todas ellas son hermanas, nacen, beben, y mueren de la misma fuente. Todas ellas cobran vida de la propia Vida, cuando el tiempo no era tiempo, cobran Vida con la muerte, cuando el tiempo era un simple acto anecdótico. “¡Qué es poesía!, ¿ Y tú me lo preguntas? Poesía... eres tú.”
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